Microrelato – Sin título 1

Se levantó de la cama con el corazón encogido, evitando de manera consciente mirar al otro lado de la habitación.

Del galán de noche cogió su ropa, no tan perfectamente planchada como la solía llevar, y se dirigió la baño para asearse y vestirse. Al mirarse en el espejo descubrió que tenía restos secos de lágrimas en las mejillas.

Se lavó, peinó y vistió. Cogió su bastón y se dirigió a la calle. Comenzó la que había decidido que sería su nueva rutina desde aquel día.

Tuvo que andar dos kilómetros sólo para ver el bar donde quería sentarse a leer y tomar un café. Cruzó la última calle con la firme intención de que ese fuese un nuevo comienzo pero sus ganas de borrar el pasado, o quizás fueron las lágrimas, le cegaron tanto que nunca llegó a la otra acera.

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